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domingo, 23 de febrero de 2014

En marzo se podrá ver como el poder militar estaba subordinado al poder económico.

A partir de marzo, cuando se cumplan 38 años del último golpe de Estado, la documentación secreta de las juntas militares encontrada por el Gobierno en el subsuelo del Edificio Cóndor será exhibida para que "la sociedad constate cómo el poder militar estaba subordinado al poder económico".




La directora de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, Stella Segado, confirmó la información a Télam y subrayó que "el material revela la subordinación militar a las corporaciones y un ejemplo de ello es que en los primeros seis meses de gobierno de facto, el ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz no hace más que dar exenciones al agro. Desde el `76, se les decía "bueno, sin retenciones" y cuando les dijeron `bueno, ya está, fueron 20 años de privilegio, surgió el conflicto con el agro`".
Los originales de las actas de las juntas militares que usurparon el poder entre 1976 y 1983 halladas entre polvo y humedad en el subsuelo del edificio Cóndor en noviembre pasado, clasificadas y digitalizadas, estarán a disposición del público desde marzo próximo, en la Sala de Consultas de la Biblioteca Aeronáutica, ubicada en Esmeralda y Paraguay.
"Queda claro el funcionamiento de las corporaciones y si no empezamos a entender lo que nos pasó desde una mirada de conjunto, seguirá en la sociedad metida la `teoría de los dos demonios` y no vamos a comprender su magnitud, cómo nos sigue pegando y la huella que aún nos deja", sostuvo la funcionaria.
Además subrayó que los documentos "están ligados en un 90 por ciento a cuestiones económicas, como proyectos sobre privatizaciones, excenciones para el agro, medidas para permitir inversiones extranjeras y discusiones en el seno de la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL) sobre leyes laborales.
"La ley de Entidades Financieras de esa época y que aún está vigente permitió que todas las casas de cambio pasaran a ser bancos, y de golpe tuvimos 80 bancos. La pelea sigue estando presente hoy y con las mismas dificultades, por eso es muy importante analizar esta documentación para comprender históricamente el proceso y las responsabilidades civiles", agregó.
Por su validez probatoria, el material está a disposición de la justicia, en tanto las actas referidas a Papel Prensa ya fueron remitidas de oficio al juzgado de Julián Ercolini, a cargo de la causa que investiga la comisión de crímenes de lesa humanidad en la venta de Papel Prensa a los diarios Clarin, La Nación y La Razón.

A propósito del caso, un nuevo material fue hallado hace pocos días conteniendo una carpeta con informes del interventor de Papel Prensa nombrado por la junta, capitán Alberto D`Agostini, que a pedido del ex fiscal Ricardo Molinas -en 1984-, daba detalles sobre las negociaciones por la venta de la empresa.

También fue remitida importante documentación en la que figura Martínez de Hoz a juzgados donde se investigan posibles delitos económicos, y al juez Daniel Rafecas, quien investiga causas por delitos de lesa humanidad.

El material clasificado por los equipos de investigación y archivística de las tres fuerzas, con la colaboración de la Comisión Nacional de Valores y el Archivo General de la Nación, se exhibirá a través de dos puestos virtuales de consulta, donde aparecerán todos los temas a los que se llegará por palabras clave, y podrá ser consultado por particulares y escuelas.


Fuente: Página 12 

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-240394-2014-02-22.html

jueves, 14 de noviembre de 2013

Austral en los Archivos y los Negocios de Reynal en la Dictadura

La intención de Alejandro Reynal de vender sus acciones en MBA Lazard fue objetada por Eduardo Saiegh, secuestrado durante la dictadura. Recordó la vigencia de una causa en la que se investiga la participación de Reynal en el secuestro con fines extorsivos.


 Por Sebastián Premici


El ex vicepresidente del Banco Central Alejandro Reynal (1979-1981) es investigado por su actuación en la liquidación del Banco Latinoamericano (BLA), propiedad de Eduardo Saiegh, quien fuera secuestrado y torturado previo a la desapoderación de la entidad financiera. Reynal es actualmente el accionista mayoritario del MBA Lazard (Merchant Bankers Asociados), sociedad a la que ingresó en marzo de 1981, cuando todavía era funcionario del Central. El ex funcionario pretende vender su participación en el MBA, pero el BCRA todavía no lo autorizó. La gerencia de Asuntos Jurídicos en lo Penal y Asuntos Legales le mandaron una nota al fiscal de la causa, Eduardo Taiano, para que tome las acciones “pertinentes” teniendo en cuenta la vigencia de una causa por delitos de lesa humanidad.

Desde que el fiscal Eduardo Taiano tomó la causa, se produjeron varias declaraciones testimoniales que apuntan a la participación de Reynal en el secuestro de Saiegh. Tal es el caso de Carlos Alberto Buscarini, quien se de-sempeñaba como veedor de la autoridad monetaria.
El MBA fue un actor clave en el proceso de privatización de los bancos locales, en consonancia con la aplicación de la Ley de Entidades Financieras y los preceptos del neoliberalismo introducidos por la última dictadura cívico-militar. Reynal, en su rol de empresario en el MBA, contribuyó para que los bancos locales fueran vendidos a capitales extranjeros, como en los casos del Río y el Francés. Además, fue socio de Nicholas Brady, ex secretario del Tesoro norteamericano y artífice del plan homónimo implementado por Domingo Cavallo, durante la primera parte del menemismo.
“Se debe investigar si durante más de 30 años los fondos mal habidos de la dictadura fueron ocultados prolija y silenciosamente por los propietarios del MBA, lucrando además con todos los gobiernos posteriores a la terminación de la última dictadura militar, hasta que (Néstor) Kirchner los sacó del medio”, enfatizó Saiegh.

Saiegh fue secuestrado a fines de octubre de 1980. El 5 de noviembre, cuando todavía estaba en cautiverio, Reynal mantuvo una reunión con otros dos directores del BLA, Bernardo Grinspun y Jorge Alberto Shaw (integrante de las Fuerzas Armadas). Según consta en un dictamen del fiscal Taiano, en esa ocasión el ex funcionario les “recomendó” sacar del directorio a Saiegh, como condición para recibir los beneficios de la circular 1051.

“A través de esta circular, el Central inyectaba recursos en las entidades financieras intervenidas, siempre en una mayor cantidad a lo supuestamente necesario. Luego, esos recursos eran sacados en efectivo bajo la supervisión de efectivos de las Fuerzas Armadas o la Policía Federal. Pude llegar a esta conclusión porque los tesoros de los bancos intervenidos eran vaciados al poco tiempo de que asumieran los interventores”, explicó a Página/12 Saiegh, quien agregó: “Una vez que Reynal liquidó mi banco, se hizo cargo del MBA”.

La Comisión Nacional de Valores elaboró un reciente informe a partir del cual pudo confirmar la existencia de un “aparato represivo” constituido por funcionarios de la CNV que se encargaban de preparar el terreno para liquidar empresas. Este informe señaló, además, que existía cierta connivencia entre dicha entidad y el Banco Central, a través de la figura de Reynal.
En una declaración testimonial del 3 de julio de este año, Carlos Buscarini, ex veedor del Central durante la dictadura, narró que “Reynal había decidido una inspección del BLA fuera de agenda, sin explicitar los motivos de la misma” y que anteriormente “no habían encontrado nada ilegal como para justificar un allanamiento”. Al momento de realizarse dicha inspección, integrantes de la División Bancos de la Policía Federal secuestraron a Saiegh, quien se encontraba en las oficinas de su banco. Desde las oficinas del BLA fue trasladado hacia una dependencia policial que funcionaba en el Banco Nación.

Además de la cuestión financiera, Reynal tenía otro interés por el BLA. En las bóvedas del BLA estaban, bajo caución, las acciones de la empresa Austral, ya que la aerolínea mantenía una deuda impaga con el banco por 7 millones de dólares. Uno de los socios de Austral era William Reynal, hermano del vicepresidente del BCRA. Los otros socios eran Roberto Servente y la familia Braun Menéndez.

La intención de la cúpula militar era hacerse de Austral. En complicidad con José Alfredo Martínez de Hoz, en septiembre de 1980 firmaron un decreto para estatizar Austral. Pero para esa fecha, el BLA tenía en su poder las acciones. Por eso, primero tuvieron que presionar para que el banco se “autoliquidase”.

A partir del descubrimiento de los archivos en el Edificio Cóndor, surgieron varios documentos vinculados con la empresa Austral. Saiegh, a través de sus abogados, ya le solicitó al Ministerio de Defensa que incorpore a la causa 1875/09 –José Alfredo Martínez de Hoz s/ delitos de lesa humanidad, en la que se investiga el rol de Reynal–, toda la documentación encontrada, ya sea sobre el Banco Central u otros actores del sistema financiero, así como también la situación de Austral.
“Mi objetivo no es reclamar nada sobre Austral. Esto ya lo aclaré varias veces. Con esta investigación pretendo que queden expuestos los delitos económicos de la última dictadura cívico-militar, y en particular el accionar de Reynal, que en democracia logró reciclarse como un ‘hombre de negocios’”, concluyó Saiegh.

spremici@pagina12.com.ar

Fuente: Pagina 12

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-233347-2013-11-12.html 


martes, 11 de junio de 2013

A Clarín y La Nación les molesta la justicia.

En poco tiempo se cumplirán 35 años de una imagen: la foto que tantas veces vimos del genocida Videla brindando con Ernestina Herrera de Noble en la inauguración de la Planta de Papel Prensa.

Nosotros señalamos a Clarín y La Nación como partícipes de los delitos de lesa humanidad. No fueron sólo socios de la dictadura: fueron parte de la maquinaria del horror, de la censura, de la mentira, la persecución, la violación sistemática a los Derechos Humanos.

El Poder Judicial tiene en sus manos la causa iniciada con la denuncia de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, como parte de las políticas históricas de Memoria, Verdad y Justicia. Pero no avanza. Detrás de los crímenes de Clarín y La Nación hay mucho más que empresas: está la forma sistemática de pensar y comunicar de multimedios que siempre optaron por defender los intereses de unos pocos. Clarín y La Nación fueron la dictadura y siguen siendo ideólogos de un proyecto de país para pocos.

La apropiación de la empresa Papel Prensa fue silenciada durante muchos años, pero pudimos quebrar el silencio y gritar que Clarín y La Nación también fueron la dictadura. Pudimos llevar la causa al Poder Judicial, porque los delitos son de lesa humanidad, pudimos demostrar la forma de operar de Clarín, que no sólo incluye la concentración económica, sino también la simbólica: forma opinión. En el último tiempo, Clarín volvió a usar un discurso del miedo, del terror, de la inestabilidad. No quiere defender bajo ningún punto de vista un proyecto de Patria que sea para todos.

Los delitos cometidos por Ernestina Herrera de Noble y sus socios son muy graves, porque están enmarcados en crímenes contra la humanidad. Son daños en perjuicio de todo el pueblo. En particular, la apropiación de Papel Prensa no sólo es un delito por cómo fue cometida, sino también por su contexto: una dictadura cívico-militar. El Estado ha sido víctima de los crímenes de Clarín y La Nación, que al ser de lesa humanidad no prescriben y se siguen cometiendo.

Decir que Clarín miente es mucho más que un slogan: es la denuncia contundente sobre un grupo que debería respetar el compromiso de comunicar e informar a la sociedad, pero que opta por mentir; es la afirmación de que mientras en las calles hay un pueblo entero que lucha por saber toda la verdad sobre los desaparecidos, Clarín sigue eligiendo ocultar lo que sabe e hizo.

El proceso histórico de Memoria, Verdad y Justicia está trabajando sobre la participación de Clarín, La Nación y La Razón en los delitos de lesa humanidad. Y también está avanzando sobre La Nueva Provincia de Bahía Blanca. Tenemos el orgullo de poder decir que acá se juzga a genocidas, acá se sostiene desde hace diez años la decisión política de juzgar y condenar a los verdugos, acá se demuestra que la impunidad no es eterna y que la mentira tampoco.

A Clarín y La Nación les molesta la justicia. Tiemblan sus títulos falsos. Sin dudarlo, se encolumnaron detrás del vocero De la Sota para pedir la baja de las condenas de los genocidas a cambio de información. Qué alivio habrán sentido cuando De la Sota hizo noticia lo que ellos no podían publicar.


Fuente: Tiempo Argentino 

La Nación y sus editoriales para defender a los cómplices civiles de la dictadura




La editorial de La Nación del miércoles 23 de mayo de 2012, de cara al avance de la Justicia sobre aquellos casos que involucran a los civiles cómplices y verdaderos jefes de la dictadura  (los únicos que se beneficiaron con el Terrorismo de Estado), resulta de vital importancia. El caso Saiegh, confirma que Papel Prensa no fue la única empresa desapropiada durante la última dictadura mediante el secuestro y la tortura, pero especialmente, resulta clave para poder  identificar a quienes, a través Terrorismo de Estado, hicieron posible obtener beneficios personales.

La Nación demoniza a Saiegh, poniendo en práctica una técnica retorica refinada y perversa, que presenta los hechos fragmentados, distorsionados y ordenados de modo tal, que puedan convencer con sentimientos más que con razones, haciendo verosímil un relato falso que moldea, en la opinión publica, una postura favorable a los tiempos de quienes publican editoriales y tienen - por temáticas similares a esta-  varias citas postergadas con la Justicia.  

La editorial, aprovecha la medida que frena el pago, y lo presenta como algo que probaría por sobre todas las cosas, que el reclamo de Saiegh es falso, y por lo tanto, merecedor del repudio absoluto del conjunto de la sociedad.  

Claro,  la editorial no menciona que el mismo decreto que frena el pago, reconoce los hechos denunciados por Saiegh “compatibles con el accionar del Terrorismo de Estado”; tampoco que la Secretaria de DerechosHumanos de la Nación, es parte querellante en la misma causa, justamente, para acompañar y respaldar ese  reclamo ante la Justicia, considerando que ese es   “el ámbito natural para su adecuada resolución”. La Justicia, dice el decreto,  es quien debe dictaminar las medidas compensatorias como la restitución de bienes. Como también es la Justicia, la que puede (y debe) investigar, juzgar y castigar a quienes cometieron delitos y utilizaron el estado terrorista para obtener beneficios personales. Como por ejemplo, los que permiten difamar a una víctima, manipular a la opinión pública, condicionar al Gobierno y conservar  la impunidad en la Justicia.   

Acusan a Saiegh de ofender la memoria de las víctimas, solamente, porque sus reclamos se apoyan en  hechos “que resultarían falsos”. Pero no resultan, ni resultaron, ser falsos, sino que “resultarían”. Lo presumen, lo sospechan, lo infieren, pero  no lo pueden afirmar. Admiten, de esa forma, que desconocen la realidad de los hechos. Aun así, justifican la liquidacion del BLA con los mismos argumentos que se obtuvieron bajo secuestro y tortura. “La entidad cayó en esa situación agobiada por una cartera de auto préstamos y créditos a empresas insolventes”, afirman. Y lo afirman de manera clara, segura y precisa, aun cuando los hechos “resultarían” ser falsos. Del mismo modo, afirman también que la liquidación “siguió los procedimientos aplicables al caso”. Tal vez, sea una manera elegante y sutil de referirse a los métodos que, con total normalidad,  utilizaban en la dictadura. Los mismos que ahora, con total impunidad, desconocen realmente. Tal vez, la memoria selectiva les impida hacer buena memoria. Pero de eso, en definitiva, se va a encargar la Justicia. 


MR.
JCCCD









viernes, 14 de diciembre de 2012

martes, 4 de diciembre de 2012

Martin Fresneda, asegura que hay elementos para indagar a Mitre y Magneto.


Fresneda celebró que se haya destrabado la causa que se inició en 2010, luego de una denuncia del que fue secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.  Finalmente, la Cámara de Casación confirmó como juez de instrucción de la causa al magistrado del fuero Federal, Julián Ercolini.
“Hemos esperado un plazo razonable para solicitarle al juez que disponga el diligenciamiento de las medidas probatorias, ya en el marco de la instrucción e investigación de la causa, para que se acrediten esas pruebas y se puedan probar los hechos que venimos denunciando”, indicó Fresneda.
El secretario dijo que el Estado también solicitó las declaraciones indagatorias de la dueña del diario Clarín, Ernestina Herrera de Noble; del CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto; el dueño del diario La Nación, Bartolomé Luis Mitre; de los ex dueños del diario La Prensa, Sergio José Peralta Ramos, Marcos Peralta Ramos y  Hugo Fernando Peralta Ramos; del ex presidente de facto, Jorge Rafael Videla; del ex ministro de Economía durante la última dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz; del ex secretario de Redacción del diario Clarín, Reinaldo Gregorio Bandini y del es secretario de Desarrollo Industrial durante la dictadura, Raymundo Podestá. La presentación requiere también que la Justicia prohíba la salida del país a los denunciados en la querella de Papel Prensa.
Los denunciados están acusados por la apropiación de la empresa Papel Prensa durante la dictadura, que pertenecía al Grupo Graiver. Además, se los sindica como los presuntos responsables de la privación ilegítima de la libertad e impartición de tormentos  a Lidia Papaleo,  en ese entonces dueña de Papel Prensa y viuda de David Graiver.
“Entiendo que el juez puede dar estas respuestas de inmediato, si considera que existen estos elementos que pueden sindicar. Los elementos probatorios son suficientes para que el juez tome esta determinación. Hemos dado el tiempo suficiente”, dijo.
En este sentido, Fresneda precisó: “Esta causa, como crimen de lesa humanidad, para la justicia argentina ha tenido un trato muy diferencial a las otras causas de crímenes de lesa humanidad, que si avanzaron que si prosperaron. Esta causa que involucra personas que están ligadas a un monopolio y a un poder actual, no ha tenido el mismo tratamiento”.
Con respecto al juez Ercolini, que llevará adelante la instrucción, dijo que hay mucha expectativa porque “es un juez de otra generación, de la democracia y puede tener una actitud diferente a los anteriores que fueron reticentes a tomar decisiones y a actuar conforme a derecho”.

 Megacausa “La Perla”
El secretario estará hoy presente en el inicio del juicio por la megacausa “La Perla”, centro clandestino de detención que funcionó en la ciudad de Córdoba durante la última dictadura.
En esa causa hay 44 imputados y brindarán su testimonio cerca de 1000 testigos. El principal acusado es el ex titular del Tercer Cuerpo del Ejército Luciano Benjamín Menéndez. Además estarán en el banquillo los ex jefes del Destacamento de Inteligencia 141, Ernesto Barreiro, Jorge Acosta y Luis Diedrichs, quienes tenían a cargo el ex centro clandestino La Perla, el segundo en importancia en el país.
“Son muchas las expectativas en Córdoba, lo conozco mucho porque estuve trabajando como patrocinante y abogado de muchas víctimas hasta de asumir  como secretario. Ahora somos querellantes como Secretaría de Derechos Humanos”, dijo.  
Fresneda afirmó que mañana estará en Santiago del Estero, en donde culmina un importante juicio por delitos de lesa humanidad en perjuicio de 44 victimas, por los que se encuentran acusados los ex policías y ex militares Musa Azar Curi, Juan Bustamante, Miguel Garbi, Ramiro López Veloso, Jorge D’Amico (todos ellos vinculados con las desapariciones anteriores a 1976) y Francisco Laitán, Héctor Carlos Capella, Rolando Salvatierra, Eduardo Baudano, Gregorio Brao y Roberto Díaz, quien se encuentra prófugo.
El funcionario estará el viernes en La Rioja, cuando se conozca la sentencia del juicio por los homicidios en 1976 de Carlos Murias y Gabriel Longueville, los dos sacerdotes que trabajaban con el obispo Enrique Angelelli.


Fuente: Agencias 

lunes, 3 de diciembre de 2012

"Secuestraban a los empresarios que se iban a oponer al plan de Martínez de Hoz"


Tucumán.- La etapa testimonial de la megacausa por crímenes de lesa humanidad “Arsenales II-Jefatura II” comenzó el viernes con fuertes testimonios de los testigos y uno de ellos consideró que el accionar de las fuerzas militares tenía además del objetivo militar uno económico."Ellos secuestraron a empresarios que se iban a oponer a un plan elaborado por Martínez de Hoz que terminó extranjerizando la economía y endeudando al país, y que terminó destruyendo la industria y la producción nacional", indicó Rubén Chebaia al contar lo sucedido con su padre, José Guetas Chebaia. Por su parte, el abogado querrellante Daniel Villagra, quien además participa en el juicio como uno de los casi 600 testigos, dijo que "siempre esperé que en algún momento íbamos a poder entender parte del horror que vivó Tucumán". "Por suerte vino este gobierno que está permitiendo que se lleven a cabo este tipo de juicios para buscar la verdad de lo que pasó en esa época", señaló.
"Yo fui testigo del secuestro de José Guetas Chebaia", afirmóel abogado, quien relató lo sucedido aquella noche durante la novena jornada del juicio que se desarrolló hoy. “Uno de ellos le preguntó a su hijo, que estaba en la cama (Rubén Chebaia), 

quién era pero como no contestó, le puso un arma en la cabeza". "Tiempo después lo identifiqué: es ese que está sentado ahí yse llama Roberto ‘Tuerto’ Albornoz”, señaló Villagra señalando a uno de los imputados en el juicio.
    
El abogado comentó que pusieron la denuncia y que intentaron localizarlo hasta que un sacerdote relacionado con las fuerzas de seguridad los desanimó al decirles que no lo busquen más. El ex funcionario permanece desaparecido desde entonces aunque su foto está presente en cada jornada del juicio sostenida por allegados ubicados en la primera fila de la sala.

El primer testimonio fue de Laura Figueroa, que representa a la mayor cantidad de víctimas y brindó detalles del secuestro de Celia M. (pidió resguardar su identidad), una joven estudiante de la Universidad Nacional de Tucumán que era compañera de una hermana suya. “Estaba estudiando en mi casa una madrugada cuando la llamó su mamá para que fuera urgente a su casa”, inició Figueroa sobre lo ocurrido en octubre del 76. Contó que la llevó en su auto y que al llegar un hombre extraño
les abrió la puerta, las encerraron en una sala y se la llevaron.

Recordó tambien que los familiares de Celia hicieron gestiones y que fue liberada recién a las dos semanas, tras pasar por el Arsenal.pasar por el infierno ya no son los mismos”, dijo angustiada. El juicio pasó a cuarto intermedio hasta el próximo jueves cuando se realice la décima jornada.


Fuente: Telam

martes, 20 de noviembre de 2012

Lucrar con la opinión pública. Las mentiras y los engaños de La Nación en sus editoriales.









Miércoles 23 de mayo de 2012 | Editorial II





Lucrar con los derechos humanos
Es de esperar que el gobierno nacional no termine enredado en los ofensivos reclamos de Eduardo Saiegh
(....)
Mediante una resolución del ex ministro de Economía Carlos Fernández, ratificada por un decreto, el gobierno nacional impidió el cobro de cincuenta millones de dólares que reclamaba como indemnización Eduardo Saiegh, quien fue propietario del ex Banco Latinoamericano, liquidado por insolvencia en 1981. Esta entidad cayó en esa situación agobiada por una cartera de autopréstamos y créditos a empresas insolventes. La liquidación siguió los procedimientos aplicables al caso.

Buscando otra alternativa para fundar su pretensión, Saiegh inició una querella por "secuestro y torturas", alegando haber sufrido delitos de lesa humanidad hace más de 30 años.

En la ratificación de su denuncia sostuvo: "Pasamos de un terrorismo de Estado -refiriéndose a la época de liquidación de su banco-, a un Estado de terror", en alusión al actual gobierno, que dictó la medida que lo perjudica.

Pero, paradójicamente, el mismo Estado nacional, a través de la Secretaría de Derechos Humanos, se ha hecho parte querellante en la misma causa adhiriendo "a la presentación y petitorio de las medidas efectuadas por el Sr. Agente Fiscal y el propio Eduardo Saiegh". De modo que el propio Gobierno hoy se denuncia a sí mismo, al no negar el calificativo de "Estado de terror" ni las demás descalificaciones.

Es de esperar que el nuevo secretario de Derechos Humanos separe la paja del trigo y evite que la gestión del organismo a su cargo se vea enredada en este burdo intento de lograr hacer un negocio de alto vuelo con reclamos vestidos de derechos humanos y antisemitismo, que ofenden la memoria de quienes han sufrido realmente violaciones de los derechos humanos..





Es de esperar que la opinión pública no termine enredada en las mentiras y engaños de la Nación.









El engaño al lector se articula desde el comienzo. Informan el decreto de 2010 como si se tratara de un hecho reciente. Configuran en un supuesto presente,  un supuesto conflicto entre Saiegh y el gobierno, cuando en realidad, el gobierno  respalda y acompaña sus reclamos  como co-querellante en la misma causa.  Agravian y difaman a Saiegh por sus reclamos, pero si los hace el gobierno, no pasa nada, nadie se ofende.  Al contrario,  la editorial lo defiende, se pone de su lado y así termina reciclando los argumentos del terrorismo de estado para justificar la medida.


Se saca de contexto el decreto, se distorsionan unas partes, se ocultan otras, y el relato oficial  parece contener aquel  argumento perverso,  que renueva  su apariencia legal y tranquiliza los nervios de un carácter original, tan falso como siniestro.

La medida del gobierno es desfigurada de modo que se interpreta por el lector como una garantia que prueba verdadera la versión del diario,  de una liquidación normal y sin irregularidades. La opinión pública, se inclina en favor de los acusados, a pesar de las contradicciones,  las partes que no le cierran o que le faltan del relato.  La posición esta tomada, y modificarla implica demasiado esfuerzo.

Para asegurar ese objetivo, la editorial no menciona que en el mismo decreto, el Gobierno reconoce que los padecimientos sufridos por Saiegh son compatibles con el accionar del Terrorismo de Estado. y por lo tanto,  la justicia es quien debe dictar la medida que repare los daños causados. Y no deben limitarse a la restitución de los bienes desapropiados ilegítimamente únicamente, también debe garantizar una compensación justa y proporcional a las perdidas ocasionadas por ese accionar criminal. Pero sobre todo, debe investigar, juzgar y castigar a quienes cometieron esos crímenes en su nombre. El pago de la indemnización, habría saldado una parte del daño, pero corrigiendo los errores por la mitad,  podría causar otros nuevos. Como por  ejemplo, si al reparar los daños materiales,  asume la responsabilidad total de sus delitos,  les estaría garantizando la impunidad total a quienes los planificaron, los ejecutaron y se beneficiaron.

Hasta entonces, habrá que tolerar este tipo de paradojas y contradicciones de este tipo; como levantar la bandera de los Derechos Humanos,  pero negar delitos y apropiaciones ilegitimas de bienes con argumentos que se obtuvieron al violarlos; o como salir en defensa de los intereses públicos, solamente para conservar los beneficios privados que se apropiaron administrando el estado a través del terror y el terror a través del estado. 

La editorial,  acusa a Eduardo Saiegh de ofender la memoria de quienes han sufrido ‘realmente’ violaciones de los derechos humanos, porque sus reclamos  se apoyan en  hechos que ‘resultarían falsos’. No lo afirman y lo presumen,  de modo que desconocen la realidad de los hechos. Y los desconocen,  porque desestiman los fallos de la Justicia que, en Democracia y en reiteradas ocasiones  confirman que Saiegh fue secuestrado, torturado y despojado de sus bienes en 1981.

Pero no explican que actualmente,  promueve junto a la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación, una querella contra José Alfredo Martínez de Hoz y Alejandro Reynal, por encontrarlos responsables de esos delitos,  los cuales han sido declarados ‘de lesa humanidad’. Estos reclamos, para La Nación, ofenden la memoria de las victimas. Pero no de todas. Solo algunas. Solo las que, por alguna oscura razón, ellos saben que son reales.  La Nación puede decir quienes han sufrido realmente delitos de ese tipo y quienes no. Tal vez por eso puedan hablar en su nombre, y ocultar que esos reclamos en verdad no ofenden a las victimas, sino mas bien, asustan a sus victimarios.

Explican que el  BLA  fue “liquidado por insolvencia”  y que cae en esta situación “agobiado por una cartera de autopréstamos y créditos a empresas insolventes”. Este argumento, se obtuvo mediante secuestro y tortura. Con esos métodos,  amenazaban a la victima y la obligaban firmar los documentos, que le daban un aspecto legitimo al desapoderamiento y un argumento para poder justificarlo en ocasiones como la que presenta esta editorial,  que sigue en esta línea y lo demuestra con la misma impunidad que pasa inadvertida. “La liquidación siguió los procedimientos aplicables al caso”, explican con ironía, y trasmiten  en codificado, el orden establecido por el terrorismo de estado.

Con respecto al  “Estado de Terror”, ¿Porque el Gobierno debería tomar medidas tan severas como las que La Nación espera  que tome solamente por ese “descalificativo? Quizás están muy acostumbrados a hablar bien del poder de turno y recibir favores a cambio. Y tal vez, eso explique porque saben quienes han sido realmente victimas y quienes no. Y por eso no le llevan esa información a la Justicia, y prefieren utilizarla en esta editorial para que los civiles ideólogos y cómplices de la dictadura, sigan castigando a sus victimas.

M.R.
JCCC ID
juicioalosciviles@gmail.com
@Jciviles


viernes, 16 de noviembre de 2012

POR FIN COMIENZA A DESPERTAR LA JUSTICIA





16 DE NOVIEMBRE DE 2012

BLAQUIER PROCESADO POR LA REPRESIÓN DICTATORIAL.
BLAQUIER FUE PROCESADO POR CRIMENES DE LESA HUMANIDAD
“COMPLICE EN PRIMER GRADO”
Por Alejandra Dandan

El juez acusó al dueño del Ingenio Ledesma por su responsabilidad en el secuestro de 26 personas durante el operativo conocido como la Noche del Apagón. También lo procesó en otra causa por la detención ilegal de Luis Arédez, el intendente de Libertador General San Martín, y otros dos sindicalistas.


EL DUEÑO DEL INGENIO LEDESMA FUE ACUSADO COMO COMPLICE DE 29 SECUESTROS, ENTRE ELLOS LOS DE LA NOCHE DEL APAGON
Blaquier procesado por la represión dictatorial
El juez Fernando Poviña lo procesó en dos causas. “La cooperación tuvo lugar en el marco de una persecución político-sindical llevada a cabo por la empresa Ledesma”, dice el escrito, que también alcanza al ex gerente administrativo Alberto Lemos.
Por Alejandra Dandan

Imagen: DyN
El paso está dado. El juez federal Fernando Poviña procesó al empresario Carlos Pedro Tadeo Blaquier como cómplice en primer grado de la privación ilegal de la libertad agravada de 29 personas durante la última dictadura militar. El procesamiento se hizo en dos causas, cuyas distintas características importan para entender el peso determinante de esta medida. 

El primer expediente se refiere a tres dirigentes sindicales secuestrados el 24 de marzo de 1976, entre los que está el ex intendente Luis Arédez. Las otras 26 personas son secuestrados de la Noche del Apagón de julio de ese año. Los “referentes” sindicales del primer grupo, con fuertes vínculos con los trabajadores del Ingenio Ledesma, fueron perseguidos y secuestrados “individualmente”. Los integrantes del segundo grupo “no eran referentes”, pero estaban emparentados con los trabajadores y eran posibles enemigos de la empresa. Además del dueño del Ingenio Ledesma, Poviña procesó al gerente administrativo Alberto Lemos. Embargó a Blaquier por once millones de pesos y a Lemos, por cinco. La resolución dio por probados dos tipos de colaboración: el aporte material –fundado especialmente en los “vehículos”– y el “dolo”: la voluntad de colaborar con una dictadura que fundaba un nuevo orden económico “neoliberal” que los beneficiaba: “La cooperación en cadena de los imputados tuvo lugar, a su vez, en el marco de una persecución político-sindical llevada a cabo por la empresa Ledesma SAAIII –dice el escrito– contra los dirigentes sindicales de la misma, tal como se evidenció oportunamente”.

En los dos procesamientos, de unas 200 páginas cada uno, además del análisis y organización del cúmulo de prueba, se citan antecedentes de Nuremberg y de otros escenarios de justicia, como para empezar a pensar jurídicamente aquí la responsabilidad penal del sector empresario. Ese es el contexto en el que lee el caso Ledesma, y acaso es uno de los aportes importantes para próximas causas.

“En tanto que además de aquel apoyo intra e interinstitucional con el que contaron las fuerzas de represión para arrebatar la representación política, los militares a cargo de los sucesivos golpes de Estado fueron apoyados y se beneficiaron con la colaboración activa de los mayores grupos económicos del país”, dice la resolución. “La política económica y la política represiva estuvieron, entonces, estrechamente relacionadas. Así, no resulta sorprendente a esta altura del análisis que aquellos militares que participaron en los sucesivos golpes de Estado y asumieron la conducción estatal como ministros o funcionarios públicos fueran luego de su retiro contratados por las grandes corporaciones como lobbistas o asesores”. Con estas citas de Victoria Basualdo y Daniel Cieza, entre otros, Poviña situó a Ledesma en su mundo de relaciones políticas con nombres como José Alfredo Martínez de Hoz, los créditos que beneficiaron a Ledesma y las políticas de liquidación de los ingenios azucareros del norte del país que sirvieron para concentrar la industria en Salta y de Jujuy, y allí de Pedro Blaquier.

En este esquema, de confluencia de intereses, observó el resto de la causa. Situó a Lemos y Blaquier en la figura de “cómplice” pensando en el rol posible para quienes no eran funcionarios del espacio político. Y en ese contexto analizó los dos aportes.

“En resumidas cuentas –indicó–, el aporte rendido por Blaquier y Lemos como la facilitación de medios de transporte para el traslado de los detenidos se orientó a la consumación de los hechos principales de privación de libertad de las víctimas.” Pasado ese primer peldaño, “y de acuerdo con las especiales circunstancias históricas que rodean los hechos, puede inferirse que los imputados obraron dolosamente, es decir, se advierte que tenían pleno conocimiento de que realizaban un aporte de convergencia lesiva en los hechos delictivos perpetrados por las Fuerzas Armadas dentro de un ataque generalizado y sistemático en la denominada lucha contra la subversión. En dicho contexto, la cooperación en cadena de los imputados Blaquier y Lemos tuvo lugar, a su vez, en el marco de una persecución político-sindical llevada a cabo por la empresa Ledesma contra los dirigentes sindicales de la misma, tal como se evidenció oportunamente, al reconstruir las acciones reprochadas”.

La prueba
Según la resolución, la investigación no está cerrada, sino que debe continuar sobre el resto de las acusaciones realizadas por el fiscal Pablo Pelazzo y las querellas. Están pendientes la imputación por tormentos y homicidios y el pedido de detención.

Hasta ahora, las resoluciones en las causas por delitos de lesa humanidad hicieron hincapié en la persecución política e ideológica de la última dictadura, explican desde el juzgado. Esta resolución intenta modificar conceptualmente la forma de concebir la confluencia de intereses entre el sector empresario y los militares. Ese es el corazón del escrito. Luego analiza la contribución de Ledesma, marcada especialmente por el aporte de vehículos para trasladar a los detenidos en forma ilegal en el contexto de dos expedientes: 1) la llamada “causa Arédez” y 2) la causa conocida por “la Noche del Apagón”.

1) En la causa Arédez, los procesaron por tres de las cinco víctimas. Fueron detenidas el 24 de marzo, las llevaron a la cárcel de Villa Gorritti, luego a la Unidad 9 de La Plata y las dejaron en libertad. Todos eran dirigentes sindicales conocidos y quedó demostrado que con tres de ellos usaron las camionetas de la empresa para los traslados. Todos fueron individualizados, detenidos de forma aislada, y en general en sus domicilios.

2) El otro expediente son las víctimas de las noches de apagones del 20 al 27 de julio de 1976. Aunque no son todas las víctimas, el procesamiento probó la complicidad de los empresarios en 26 traslados. Así como las otras estaban “invididualizadas”, estos secuestros fueron colectivos. “Las detenciones fueron masivas y, en ese caso, donde para poder hacer todo eso la policía provincial contaba con poco parque automotor, necesitaban más vehículos, porque eran muchas las personas que se iban a detener”, explica una fuente de la causa.

“Ellos no eran los ‘referentes’ sindicales sino los que quedaban ‘por las dudas’: tenían algún tipo de vínculos con la empresa o familiares, no eran las personas individualizadas como parte de la lucha sindical”.

El aporte “doloso” quedó fundado en las pruebas que demuestran la persecución que ejerció Ledesma sobre los trabajadores. Entre ellas está el material que recogió el juzgado en los allanamientos, como los legajos con indicaciones de filiación política y biográfica de los delegados y obreros. Y los informes que demuestran que iban siguiendo el recorrido interno de los detenidos. El caso de Arédez es especialmente representativo porque todas las pruebas indican que su persecución se fundó en el importantísimo rol que tuvo a nivel sindical la reivindicación de derechos sociales y la decisión de cobrarle impuestos a la empresa, como lo dijo una y otra vez su mujer, Olga Arédez, hasta su muerte, una figura que también es destacada en el procesamiento. Blaquier y Lemos hasta ahora fueron procesados por su primer secuestro, todavía queda pendiente el segundo y su desaparición.

El aporte de los vehículos se sostiene en innumerables testimonios, pero además en documentos que permitieron consolidar la prueba: el libro de novedades del destacamento de Orán que marca el ingreso de camiones de Ledesma el día del golpe y, entre otros, un convenio hallado la semana pasada entre el jefe de Gendarmería de la zona y la empresa Ledesma para la provisión del camiones. El jefe de Gendarmería en ese momento era Antonio Domingo Bussi, el convenio es posterior a los hechos, pero para el juzgado vino a blanquear la situación de hecho.

Diario @JCiviles