viernes, 16 de noviembre de 2012

POR FIN COMIENZA A DESPERTAR LA JUSTICIA





16 DE NOVIEMBRE DE 2012

BLAQUIER PROCESADO POR LA REPRESIÓN DICTATORIAL.
BLAQUIER FUE PROCESADO POR CRIMENES DE LESA HUMANIDAD
“COMPLICE EN PRIMER GRADO”
Por Alejandra Dandan

El juez acusó al dueño del Ingenio Ledesma por su responsabilidad en el secuestro de 26 personas durante el operativo conocido como la Noche del Apagón. También lo procesó en otra causa por la detención ilegal de Luis Arédez, el intendente de Libertador General San Martín, y otros dos sindicalistas.


EL DUEÑO DEL INGENIO LEDESMA FUE ACUSADO COMO COMPLICE DE 29 SECUESTROS, ENTRE ELLOS LOS DE LA NOCHE DEL APAGON
Blaquier procesado por la represión dictatorial
El juez Fernando Poviña lo procesó en dos causas. “La cooperación tuvo lugar en el marco de una persecución político-sindical llevada a cabo por la empresa Ledesma”, dice el escrito, que también alcanza al ex gerente administrativo Alberto Lemos.
Por Alejandra Dandan

Imagen: DyN
El paso está dado. El juez federal Fernando Poviña procesó al empresario Carlos Pedro Tadeo Blaquier como cómplice en primer grado de la privación ilegal de la libertad agravada de 29 personas durante la última dictadura militar. El procesamiento se hizo en dos causas, cuyas distintas características importan para entender el peso determinante de esta medida. 

El primer expediente se refiere a tres dirigentes sindicales secuestrados el 24 de marzo de 1976, entre los que está el ex intendente Luis Arédez. Las otras 26 personas son secuestrados de la Noche del Apagón de julio de ese año. Los “referentes” sindicales del primer grupo, con fuertes vínculos con los trabajadores del Ingenio Ledesma, fueron perseguidos y secuestrados “individualmente”. Los integrantes del segundo grupo “no eran referentes”, pero estaban emparentados con los trabajadores y eran posibles enemigos de la empresa. Además del dueño del Ingenio Ledesma, Poviña procesó al gerente administrativo Alberto Lemos. Embargó a Blaquier por once millones de pesos y a Lemos, por cinco. La resolución dio por probados dos tipos de colaboración: el aporte material –fundado especialmente en los “vehículos”– y el “dolo”: la voluntad de colaborar con una dictadura que fundaba un nuevo orden económico “neoliberal” que los beneficiaba: “La cooperación en cadena de los imputados tuvo lugar, a su vez, en el marco de una persecución político-sindical llevada a cabo por la empresa Ledesma SAAIII –dice el escrito– contra los dirigentes sindicales de la misma, tal como se evidenció oportunamente”.

En los dos procesamientos, de unas 200 páginas cada uno, además del análisis y organización del cúmulo de prueba, se citan antecedentes de Nuremberg y de otros escenarios de justicia, como para empezar a pensar jurídicamente aquí la responsabilidad penal del sector empresario. Ese es el contexto en el que lee el caso Ledesma, y acaso es uno de los aportes importantes para próximas causas.

“En tanto que además de aquel apoyo intra e interinstitucional con el que contaron las fuerzas de represión para arrebatar la representación política, los militares a cargo de los sucesivos golpes de Estado fueron apoyados y se beneficiaron con la colaboración activa de los mayores grupos económicos del país”, dice la resolución. “La política económica y la política represiva estuvieron, entonces, estrechamente relacionadas. Así, no resulta sorprendente a esta altura del análisis que aquellos militares que participaron en los sucesivos golpes de Estado y asumieron la conducción estatal como ministros o funcionarios públicos fueran luego de su retiro contratados por las grandes corporaciones como lobbistas o asesores”. Con estas citas de Victoria Basualdo y Daniel Cieza, entre otros, Poviña situó a Ledesma en su mundo de relaciones políticas con nombres como José Alfredo Martínez de Hoz, los créditos que beneficiaron a Ledesma y las políticas de liquidación de los ingenios azucareros del norte del país que sirvieron para concentrar la industria en Salta y de Jujuy, y allí de Pedro Blaquier.

En este esquema, de confluencia de intereses, observó el resto de la causa. Situó a Lemos y Blaquier en la figura de “cómplice” pensando en el rol posible para quienes no eran funcionarios del espacio político. Y en ese contexto analizó los dos aportes.

“En resumidas cuentas –indicó–, el aporte rendido por Blaquier y Lemos como la facilitación de medios de transporte para el traslado de los detenidos se orientó a la consumación de los hechos principales de privación de libertad de las víctimas.” Pasado ese primer peldaño, “y de acuerdo con las especiales circunstancias históricas que rodean los hechos, puede inferirse que los imputados obraron dolosamente, es decir, se advierte que tenían pleno conocimiento de que realizaban un aporte de convergencia lesiva en los hechos delictivos perpetrados por las Fuerzas Armadas dentro de un ataque generalizado y sistemático en la denominada lucha contra la subversión. En dicho contexto, la cooperación en cadena de los imputados Blaquier y Lemos tuvo lugar, a su vez, en el marco de una persecución político-sindical llevada a cabo por la empresa Ledesma contra los dirigentes sindicales de la misma, tal como se evidenció oportunamente, al reconstruir las acciones reprochadas”.

La prueba
Según la resolución, la investigación no está cerrada, sino que debe continuar sobre el resto de las acusaciones realizadas por el fiscal Pablo Pelazzo y las querellas. Están pendientes la imputación por tormentos y homicidios y el pedido de detención.

Hasta ahora, las resoluciones en las causas por delitos de lesa humanidad hicieron hincapié en la persecución política e ideológica de la última dictadura, explican desde el juzgado. Esta resolución intenta modificar conceptualmente la forma de concebir la confluencia de intereses entre el sector empresario y los militares. Ese es el corazón del escrito. Luego analiza la contribución de Ledesma, marcada especialmente por el aporte de vehículos para trasladar a los detenidos en forma ilegal en el contexto de dos expedientes: 1) la llamada “causa Arédez” y 2) la causa conocida por “la Noche del Apagón”.

1) En la causa Arédez, los procesaron por tres de las cinco víctimas. Fueron detenidas el 24 de marzo, las llevaron a la cárcel de Villa Gorritti, luego a la Unidad 9 de La Plata y las dejaron en libertad. Todos eran dirigentes sindicales conocidos y quedó demostrado que con tres de ellos usaron las camionetas de la empresa para los traslados. Todos fueron individualizados, detenidos de forma aislada, y en general en sus domicilios.

2) El otro expediente son las víctimas de las noches de apagones del 20 al 27 de julio de 1976. Aunque no son todas las víctimas, el procesamiento probó la complicidad de los empresarios en 26 traslados. Así como las otras estaban “invididualizadas”, estos secuestros fueron colectivos. “Las detenciones fueron masivas y, en ese caso, donde para poder hacer todo eso la policía provincial contaba con poco parque automotor, necesitaban más vehículos, porque eran muchas las personas que se iban a detener”, explica una fuente de la causa.

“Ellos no eran los ‘referentes’ sindicales sino los que quedaban ‘por las dudas’: tenían algún tipo de vínculos con la empresa o familiares, no eran las personas individualizadas como parte de la lucha sindical”.

El aporte “doloso” quedó fundado en las pruebas que demuestran la persecución que ejerció Ledesma sobre los trabajadores. Entre ellas está el material que recogió el juzgado en los allanamientos, como los legajos con indicaciones de filiación política y biográfica de los delegados y obreros. Y los informes que demuestran que iban siguiendo el recorrido interno de los detenidos. El caso de Arédez es especialmente representativo porque todas las pruebas indican que su persecución se fundó en el importantísimo rol que tuvo a nivel sindical la reivindicación de derechos sociales y la decisión de cobrarle impuestos a la empresa, como lo dijo una y otra vez su mujer, Olga Arédez, hasta su muerte, una figura que también es destacada en el procesamiento. Blaquier y Lemos hasta ahora fueron procesados por su primer secuestro, todavía queda pendiente el segundo y su desaparición.

El aporte de los vehículos se sostiene en innumerables testimonios, pero además en documentos que permitieron consolidar la prueba: el libro de novedades del destacamento de Orán que marca el ingreso de camiones de Ledesma el día del golpe y, entre otros, un convenio hallado la semana pasada entre el jefe de Gendarmería de la zona y la empresa Ledesma para la provisión del camiones. El jefe de Gendarmería en ese momento era Antonio Domingo Bussi, el convenio es posterior a los hechos, pero para el juzgado vino a blanquear la situación de hecho.

EL 7D AFINA LA PUNTERIA



Bartolomé Mitre manifestó sus pensamiento político en un reportaje con la revista brasilera Veja, en la que se quejó de que en Argentina hay "una clase baja que no se informa, no escucha, no toma conciencia y sigue a la Presidenta".
A la vez, Mitre afirmó que “el gobierno viola la libertad de expresión” y que "hace lo que quiere” en el Congreso, asegurando que “ni la dictadura militar llegaba a tanto”.

Sin embargo, el empresario no reparó en ningún pasaje de la entrevista que durante la última dictadura el Congreso Nacional estuvo suspendido.

“Cristina (Fernández de Kirchner) utiliza el argumento de la democracia en su favor, pero no es más que una farsa. El gobierno viola la libertad de expresión. En el Congreso, hace lo que quiere”, acusó Mitre.
En esa línea señaló: “Ni el gobierno de Perón ni el de la dictadura militar llegaba a tanto. Todo parece nacer de Cristina”.

En ese contexto, el periodista que realizaba la entrevista le planteó sus dudas frente a tales afirmaciones: “Los argentinos son considerados como cultos y politizados. ¿Por qué dejar que eso suceda?”.

Allí, el empresario volvió a dejar en evidencia su ideología: “Argentina no es más un país culto”.

Y no se detuvo: “Hay una elite de este país que piensa de una manera y una clase baja que no se informa, no escucha, no toma conciencia y sigue a la Presidenta. Cuanto menos cultura hay, Cristina obtiene más votos”.

Para entender las comparaciones que realiza Mitre entre el gobierno nacional elegido a través de las urnas y la última dictadura militar quizás sea útil repasar los titulares del diario La Nación en referencia al gobierno de facto.

“Detenidos por subversión en la Universidad del Sur” y “Expresivos discursos del General Videla”, eran títulos de tapa de La Nación el 13 de noviembre de 1976, mismo año en el que aparecieron títulos de tapa como “Dieron muerte a 8 extremistas”.

“Videla y Carter hablaron de democracia y derechos humanos”, titulaba el matutino el 10 de septiembre de 1977.

“Iniciase hoy una nueva etapa del Proceso de Reorganización Militar”, era el título resonante de la edición del 1 de agosto de 1978, de un diario que informaba a gusto de la represión.

Además de comparar a este gobierno con la última dictadura militar, con la misma lógica de pensamiento durante el reportaje Mitre califica como “confiscación” a la iniciativa del Poder Ejecutivo, aprobada por el Congreso de la Nación, de recuperar la mayoría accionaria de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).

Mitre también ataco a los militantes de La Cámpora con falsas acusaciones como que “el año pasado, los camporistas tomaron la sede de Cablevisión, un canal de cable propiedad de Clarín”.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Contra Editorial II La Nación Miércoles 23 de mayo de 2012



No es una paradoja ni una contradicción que el gobierno sea co-querellante en la misma causa después de haber impedido el cobro de la indemnización. O tal vez lo sea, quien sabe... En un razonamiento inductivo,  se pueden afirmar las premisas y simultáneamente, negar las conclusiones.

Como en el  primer párrafo de la editorial, que  anuncia el decreto de 2010 como si se tratara de un hecho reciente, estableciendo desde el comienzo y hasta el final, un presente tan artificial como el supuesto enfrentamiento entre Saiegh y el Gobierno. Un conflicto  que  la propia editorial siembra y riega,  difamando violentamente a uno por sus reclamos ‘ofensivos’,  mientras defienden al otro, que con esos mismos reclamos, no ofende a nadie.

El fruto que sale de este conflicto, se implanta en la medida del gobierno cuando la explican reciclando los mismos argumentos del terrorismo de estado para justificar el desapoderamiento ilegitimo del banco. La cosecha, implica entonces aprovechar el relato oficial y acercarse lo maximo posible. En la destilación,  se descomponen, se separan y se ocultan ciertas  partes. En la fermentación, se mezclan,  se confunden uno con otro y si nadie nota la diferencia, puede  termina en la  botella, revalidado por la etiqueta del relato oficial.   

Acompaña esta hipótesis que la editorial no dice que en el mismo decreto, el gobierno reconoce los padecimientos sufridos compatibles con el terrorismo de estado. Y por lo tanto,  la justicia debe dictar la medida que repare los daños, que no deben limitarse a la restitución de los bienes desapropiados ilegítimamente. Tambien, tiene que garantizar una compensación justa y proporcional a las perdidas ocasionadas por el accionar criminal del estado. Pero sobre todo, debe investigar,  juzgar y  castigar a quienes cometieron esos crímenes en su nombre. El pago de la indemnizacion, habria saldado una parte del daño. Pero  corrigiendo sus errores por la mitad, el estado podria estar cometiendo otros nuevos,  como por ejemplo, asumir toda la responsabilidad de sus delitos, manteniendo en la impunidad a quienes los planificaron, los ejecutaron y se beneficiarion.

Hasta entonces, habrá que tolerar este tipo de paradojas y contradicciones. Como levantar la bandera de  los derechos humanos, para negar delitos y apropiaciones ilegitimas de bienes, con los mismos argumentos que se obtuvieron bajo secuestro y tortura. Como salir en defensa de los intereses blicos, para conservar los beneficios privados que se apropiaron administrando el estado a traves del terror y el terror a traves del estado.  



M.R.
JCCC ID
juicioalosciviles@gmail.com
@Jciviles











Miércoles 23 de mayo de 2012 | Publicado en edición impresa
Editorial II
Lucrar con los derechos humanos
Es de esperar que el gobierno nacional no termine enredado en los ofensivos reclamos de Eduardo Saiegh


Mediante una resolución del ex ministro de Economía Carlos Fernández, ratificada por un decreto, el gobierno nacional impidió el cobro de cincuenta millones de dólares que reclamaba como indemnización Eduardo Saiegh, quien fue propietario del ex Banco Latinoamericano, liquidado por insolvencia en 1981. Esta entidad cayó en esa situación agobiada por una cartera de autopréstamos y créditos a empresas insolventes.

La liquidación siguió los procedimientos aplicables al caso. El decreto de 2010 detuvo dos años atrás un pago que iba en camino de repetir el caso Greco cuando, ante la denuncia de legisladores de la oposición, se frenó una compensación diez veces mayor.

Buscando otra alternativa para fundar su pretensión, Saiegh inició una querella por "secuestro y torturas", alegando haber sufrido delitos de lesa humanidad hace más de 30 años.

En la ratificación de su denuncia sostuvo: "Pasamos de un terrorismo de Estado -refiriéndose a la época de liquidación de su banco-, a un Estado de terror", en alusión al actual gobierno, que dictó la medida que lo perjudica.

Además, Saiegh responsabiliza al ex ministro Carlos Fernández, que firmó la resolución, y al propio Estado nacional, por considerar que aquella es "falsa, discriminatoria y, esencialmente, antisemita".

Pero, paradójicamente, el mismo Estado nacional, a través de la Secretaría de Derechos Humanos, se ha hecho parte querellante en la misma causa adhiriendo "a la presentación y petitorio de las medidas efectuadas por el Sr. Agente Fiscal y el propio Eduardo Saiegh". De modo que el propio Gobierno hoy se denuncia a sí mismo, al no negar el calificativo de "Estado de terror" ni las demás descalificaciones.

Saiegh está haciendo un último intento por cobrar del erario público una multimillonaria indemnización apoyado en una serie de hechos que resultarían falsos y que ha pretendido instalar con lobby y ruido mediático.

Es de esperar que el nuevo secretario de Derechos Humanos separe la paja del trigo y evite que la gestión del organismo a su cargo se vea enredada en este burdo intento de lograr hacer un negocio de alto vuelo con reclamos vestidos de derechos humanos y antisemitismo, que ofenden la memoria de quienes han sufrido realmente violaciones de los derechos humanos..








viernes, 9 de noviembre de 2012

Se designo al magistardo que actuará en la causa Papel Prensa.



La decisión se conoció  luego de un planteo efectuado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación que se mostró preocupada "por la suspensión de la causa".
"Celebramos que después de dos años hayan designado un juez que va a investigar la causa Papel Prensa. Ahora se inicia una nueva etapa en esta investigación", sostuvo el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, quien aclaró que hasta ayer por la tarde no había sido notificado formalmente de la decisión de los jueces Eduardo Riggi y Liliana Catucci.
En la causa se investiga la denuncia por privación ilegítima de la libertad de los integrantes del Grupo Graiver, antiguos propietarios de la empresa Papel Prensa y la posterior transferencia de las acciones por parte de la Junta Militar a los dueños de los diarios Clarín, La Nación y La Prensa.
Fresneda se comprometió a "colaborar con el juez Ercolini" en todo lo que necesite el magistrado y además aclaró que "ahora lo importante es que se avance en la investigación".
En agosto, por pedido de la Secretaría, la Cámara Nacional de Casación Penal dispuso que la Sala II fuera la encargada de definir "sin trámite" los recursos interpuestos por las defensas de Magnetto y Mitre. También ordenó que determine la competencia territorial, para definir si el expediente debe ser tratado en la justicia platense.
El subsecretario de Derechos Humanos de la Nación, Luis Alem se entusiasmó en declaraciones al canal de noticias CN23 por la designación del magistrado. "Esperemos que ahora la causa tome ritmo. Hay que dejar que la causa llegue al juzgado. Esta causa tiene muchísimas fojas. Nosotros creemos que la investigación es suficiente para que se llame a Magnetto a declaración indagatoria", señaló.
"Lo que pedimos es que intervenga un juez y que se active. En ningún país del mundo se permiten los monopolios. Es disparatado que el mismo grupo que pide la libertad de expresión es el que se apropió de una empresa controlando a todos los medio gráficos", agregó.
En la misma dirección, el querellante Osvaldo Papaleo consideró que el pedido de Fresneda se trata de "una medida razonable" y que es un tema "muy pesado". En diálogo con Radio América sostuvo que "cuando Magnetto empiece a declarar puede ser que el juez diga: 'Usted queda detenido'."
La causa por la apropiación de las acciones de Papel Prensa, iniciada el 30 de marzo de 2010, sufrió ya varias dilaciones producto de maniobras impulsadas por las defensas de los acusados que interfirieron con el normal trámite procesal.
Ayer, Fresneda señaló respecto de los tiempos procesales, que "es una causa muy grande, muy importante, ya que tiene 18 mil fojas y el juez puede tomarse todo el tiempo razonable para recabar pruebas, ordenar allanamientos, llamar a testigos y convocar a indagatoria a aquellos sindicados como culpables en la causa".
"Igualmente, dentro de un plazo razonable, volveremos a evaluar lo actuado por el juez", advirtió el secretario. «



Fuente: Tiempo Argentino


domingo, 14 de octubre de 2012

OYARBIDE DECIDE: JUSTICIA O IMPUNIDAD




El fiscal federal Eduardo Taiano requirió al juez federal Norberto Oyarbide que reabra la causa que investiga al ex vicepresidente del Banco Central en la última dictadura militar, Alejandro Reynal. Se invetsiga su presunta participación o complicidad en el desapoderamiento del Banco Latinoamericano, de Eduardo Saiegh, por considerarlo un delito de lesa humanidad.
En un dictamen entregado al magistrado, quien tendrá la palabra final, Taiano consideró que "lo sufrido por Saiegh se encuadra en delitos de lesa humanidad, imprescriptibles, y en el caso puntual de la eventual responsabilidad de Reynal, la pesquisa debería unificarse con otra que investiga todo lo ocurrido", según el texto al que accedió Télam. 

Para la fiscalía, el empresario "fue injustamente secuestrado por una comisión paramilitar" en octubre de 1980 y "durante seis días fue salvajemente torturado para que confesara delitos inexistentes en el Banco, con el objeto de desapoderarlo del paquete accionario que tenía de la línea aérea Austral". Saiegh afirmó que fue obligado a tramitar la autoliquidación del banco para ser liberado y que luego desaparecieron del Tesoro de la entidad que fundó y de la cual era accionista mayoritario la totalidad de las acciones de la compañía aérea que eran garantía de un préstamo de unos siete millones de dólares. En la causa son querellantes el ex banquero y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. 
    
Taiano entendió que "los crímenes cometidos por el gobierno de facto importaron una multitud de actos ilícitos tales como privaciones de la libertad, torturas, homicidios, robos, extorsiones, apropiaciones de niños" que se realizaron "en forma sistemática y a gran escala y perpetrados desde el poder estatal". Por eso deben ser considerados imprescriptibles, remarcó al pedir la reapertura del caso a Oyarbide. 

En cuanto a la responsabilidad de Reynal, apuntó que cuando se liberó a Saiegh fue desde el Banco Central donde se obligó al directorio del Latinoamericano "mediante extorsión" a someterse a una "autoliquidación voluntaria" que en la vuelta de la democracia fue considerada ilegal en dictámenes de la Procuración del Tesoro de la Nación. La fiscalía consideró además que "los ataques a la propiedad realizados en el marco de esa persecución política a gran escala, sistemática y planificada, integran los delitos o crímenes contra la humanidad". 

La Cámara Federal porteña apartó del caso al anterior juez del caso, Daniel Rafecas, porque durante dos años tuvo la causa a cargo y finalmente no aceptó una recusación contra Rivolo cuando éste dictaminó a favor del cierre del expediente en donde también está imputado el ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz. Rivolo finalmente se excusó y Saiegh presentó un pedido de juicio político ante la Procuración General de la Nación por supuesto "mal desempeño y negligencia". 
    
Finalmente, la causa quedó a cargo del fiscal Taiano y de Oyarbide, quien ahora deberá decidir si avala a la fiscalía y dictamina que lo ocurrido puede ser encuadrado como delito de lesa humanidad imprescriptible.

Señales: El "#7D", Clarín y Cristina Fernández juegan la final

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lunes, 18 de junio de 2012

Los autores intelectuales.




Por Pacho O’Donnell *
Llamar “dictadura militar” al ominoso Proceso de Reconstrucción Nacional es indultar sin razón al componente civil de aquellos años oscurísimos y sangrantes en que el terrorismo de Estado campeó en nuestra Patria.

Los civiles fueron parte indispensable de la dictadura cívico-militar y en gran medida pueden ser considerados los autores intelectuales de la misma. Tanto es así que, a mediados de julio de 1975, el presidente del Consejo Empresario Argentino, José Alfredo Martínez de Hoz, se apersonó ante el comandante en Jefe del Ejército, general Jorge Rafael Videla, para ofrecerle apoyo empresarial en caso de una intervención militar que pusiera fin al clima de anarquía violenta e hiperinflación desatada que reinaba entonces en el país. Vectores sin duda provocados y exacerbados para crear en la sociedad las condiciones necesarias para impedir la reacción ante el golpe de Estado.

Las reuniones entre empresarios y militares se hicieron frecuentes y eficaces, habitualmente en las oficinas del director de Citroën, Jaime Perriaux, y en ellas fueron delineándose, también con la participación del comandante en Jefe de la Armada, almirante Eduardo Massera, la composición y los propósitos del futuro gobierno, entre ellos la represión de una supuesta infiltración marxista en los sindicatos de sus fábricas y empresas, objetivo que a la postre fue más extendido que la aniquilación de la guerrilla.

Como lo denunciara Emilio Mignone en su libro Iglesia y dictadura, en octubre de 1975 la jerarquía de la Iglesia Católica se sumó a las sesiones conspirativas, mientras que Miguel Bonasso, en un artículo periodístico, reveló que Ricardo Balbín y Francisco Manrique, líderes de partidos tradicionalmente democráticos como la Unión Cívica Radical y el Partido Federal, se negaron a participar activamente, pero en cambio se comprometieron a no oponerse.

Después del 24 de marzo de 1976, las organizaciones empresariales comprometidas con el golpe tuvieron su premio, como no podía ser de otra manera, sobre todo en el área económica, la cabeza del nuevo gobierno cívico-militar. El Consejo Empresario Argentino, en la persona de su presidente, Martínez de Hoz, recibió el Ministerio de Economía. La Secretaría de Ganadería le correspondió a la Sociedad Rural Argentina, representada por Jorge Zorreguieta. El Banco Central le fue entregado a la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (Adeba), representado por Adolfo Diz, en un mensaje también dirigido a los organismo internacionales pues había sido director ejecutivo del FMI. Como secretario de Programación y Coordinación Económica fue nombrado Guillermo Walter Klein, de la Cámara Argentina de Comercio.

Luego de Martínez de Hoz fueron ministros de Economía Lorenzo Sigaut, José Dagnino Pastore (quien nombró a Domingo Cavallo al frente del Banco Central) y Jorge Wehbe.

Los civiles también recibieron otras carteras, como el Ministerio de Educación, ejercido sucesivamente por Ricardo Bruera, Juan José Catalán y Juan Rafael Llerena Amadeo, durante cuyas gestiones intelectuales y educadores fueron secuestrados y desaparecidos, muchos obligados al exilio y separados de sus cátedras. Se quemaron y prohibieron libros y se clausuraron editoriales. En Buenos Aires, Ricardo Freixá fue secretario de Cultura y Kive Staiff director del Teatro San Martín.

Durante el gobierno del general Viola, sucesor de Videla, el Ministerio de Justicia estuvo a cargo de Amadeo Frúgoli y luego de Lucas Jaime Lennon. En cuanto al Ministerio de Relaciones Exteriores, también fue entregado a civiles: Oscar Camilión, Nicanor Costa Méndez y Juan Ramón Aguirre Lanari. Fueron embajadores políticos Héctor Hidalgo Solá, Rubén Blanco, Tomás de Anchorena, Rafael Martínez Raymonda, Oscar Camilión, Francisco Moyano, Américo Ghioldi y otros.

Los políticos civiles también colaboraron haciéndose cargo de 794 intendencias a lo largo y a lo ancho del país: Unión Cívica Radical: 310, Partido Justicialista: 169, Partido Demócrata Progresista: 109, Movimiento de Integración y Desarrollo: 94, Fuerza Federalista Popular: 78, otros partidos: 44.

Debemos contabilizar asimismo a muchos periodistas que fueron funcionales a la dictadura, también intelectuales, educadores, empresarios,etc.

La sociedad argentina, por magnanimidad o porque mayoritariamente no se sintió exenta de culpa, permitió que la mayoría de los civiles cómplices o colaboracionistas se reciclaran en la democracia, sin exigirles la rendición de cuentas que, con justicia aunque con demoras e indultos, exigió y exige a los miembros de las Fuerzas Armadas. En cuanto a la justicia, es necesario encontrar las vías legales para evitar la prescripción de tanta complicidad. Y en cuanto a nosotros, siempre llamemos dictadura cívico-militar al Proceso de Reorganización Nacional.

* Titular del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.

Diario @JCiviles